¿Por qué mi caballo cojea sin parecer herido?
Causas comunes y soluciones

La cojera en un caballo es una de las señales más claras de que algo no está bien. Sin embargo, no siempre se acompaña de una herida visible o de un traumatismo evidente. Muchos propietarios se enfrentan a la situación frustrante de ver a su caballo cojear “sin causa aparente”, y esto puede ser una fuente de estrés, sobre todo si el animal no muestra signos externos de dolor.

En este artículo vamos a explicar las causas más comunes de cojera sin lesión visible, cómo reconocer las señales de alarma, qué medidas puedes tomar en casa y cuándo es imprescindible acudir a un profesional. Además, se abordará problemas frecuentes relacionados con cascos, abscesos, laminitis y contusiones, que son las causas más habituales en este tipo de casos.

1. ¿Por qué mi caballo cojea sin parecer herido?

La cojera puede aparecer por causas internas, como problemas en los cascos, lesiones en tendones o ligamentos, o trastornos metabólicos como la laminitis. Aunque el caballo no muestre una herida externa, el dolor puede estar presente en estructuras internas que no se observan a simple vista.

Cuando el propietario no encuentra una causa visible, es importante pensar en dos posibilidades:

  1. El problema está en el casco, y no es visible externamente.
  2. El problema es interno (tendón, ligamento, articulación o inflamación metabólica).

2. Señales de alarma: ¿cuándo debo preocuparme?

Antes de analizar las causas, es importante reconocer las señales que indican que el problema es serio:

🚨 Señales de alarma más frecuentes

  • Cojea de forma persistente o progresiva, sin mejorar con reposo.
  • No apoya la pata o la apoya muy poco.
  • Calor en el casco, articulación o zona afectada.
  • Hinchazón visible.
  • Sensibilidad al tacto o al presionar.
  • Cambio de postura (por ejemplo, se apoya en las manos o cambia el reparto de peso).
  • Resistencia al trabajo o cambios en el temperamento.
  • Paso corto y rígido, especialmente en superficies duras.
  • Signos de laminitis: postura con trasero hacia atrás, caminar como si estuviera en hielo, resistencia a moverse.

Si observas cualquiera de estos signos, lo más recomendable es consultar con un veterinario o herrador cuanto antes, ya que algunas causas pueden empeorar rápidamente.

3. Causas comunes de cojera sin lesión visible

A continuación, se explican las causas más frecuentes que provocan cojera sin heridas visibles:

3.1. Problemas en los cascos (la causa más común)

Los cascos son estructuras complejas y muy sensibles. Muchas veces, el caballo cojea por un problema en el casco que no se ve a simple vista.

🔹 Abscesos en el casco

Un absceso es una acumulación de pus dentro del casco. Puede aparecer por una pequeña grieta, una perforación por una piedra, o por una infección que se desarrolla en el tejido interno del casco.

Síntomas típicos de un absceso:

  • Cojera repentina y fuerte.
  • El caballo se muestra muy dolorido al apoyar.
  • Calor en el casco.
  • Sensibilidad al tacto o al pinchar con una herramienta.
  • A veces aparece una zona caliente o un punto de supuración.

Solución y manejo:

  • Mantener el casco limpio y seco.
  • Evitar que el caballo se mueva demasiado.
  • Aplicar compresas calientes (con cuidado).
  • Consultar al herrador/veterinario para abrir el absceso y permitir el drenaje.
  • En algunos casos, se requiere tratamiento con antibióticos o antiinflamatorios.

Importante: los abscesos pueden confundirse con laminitis si el caballo cojea de forma intensa. La diferencia clave es que el absceso suele ser más localizado y aparece de forma súbita.

3.2. Laminitis (una de las causas más serias)

La laminitis es una inflamación de las láminas que conectan el casco con el hueso interno. Es una condición grave que puede causar cojera intensa y, en casos severos, daños irreversibles.

Causas comunes de laminitis:

  • Dieta alta en azúcares o carbohidratos (pastos tiernos, granos, excedente de heno).
  • Obesidad.
  • Cambios bruscos en la alimentación.
  • Estrés metabólico o enfermedades sistémicas.
  • Infecciones, fiebre o problemas gastrointestinales.

Síntomas:

  • Cojera en ambos cascos delanteros (aunque puede afectar a todos).
  • Postura característica: trasero hacia atrás y cabeza hacia adelante.
  • Paso corto, rígido y doloroso.
  • El caballo se resiste a caminar en superficies duras.

Manejo y tratamiento:

  • Reposo absoluto y reducción del estrés.
  • Dieta baja en azúcares.
  • Aplicación de suelos blandos o camas profundas.
  • Evaluación veterinaria urgente, ya que puede ser una emergencia.

La laminitis requiere un diagnóstico rápido y un manejo adecuado, porque puede progresar muy rápido y causar daño permanente.

3.3. Contusiones o golpes internos

Un caballo puede sufrir golpes en el casco o en la pierna sin que se note una herida externa. Esto ocurre con frecuencia en terrenos duros, piedras, bordillos o golpes contra objetos.

Síntomas:

  • Cojera intermitente.
  • Dolor al presionar el casco.
  • A veces hinchazón leve.
  • El caballo puede cojear solo en ciertas superficies.

Manejo:

  • Reposo.
  • Aplicación de frío en las primeras 24 horas.
  • Anti-inflamatorios si el veterinario lo recomienda.
  • Revisar el terreno y la herradura para evitar nuevos golpes.

3.4. Lesiones en tendones o ligamentos

Estas lesiones pueden ser internas y no mostrar heridas externas, pero el dolor puede ser intenso y empeorar con el trabajo.

Síntomas:

  • Cojera leve o moderada.
  • Hinchazón localizada.
  • Dolor al tacto o al flexionar.
  • Cambios en el rendimiento.

Manejo:

  • Reposo absoluto.
  • Aplicación de frío.
  • Evaluación veterinaria con ecografía o radiografía.
  • Programas de rehabilitación guiados por un profesional.

3.5. Problemas articulares o de la columna

Las articulaciones y la columna también pueden causar cojera sin lesiones visibles. Esto es común en caballos de trabajo intenso o de edad avanzada.

Síntomas:

  • Cojera intermitente.
  • Rigidez al moverse.
  • Dificultad en giros o cambios de dirección.
  • Cambios en el comportamiento o la actitud al montar.

Manejo:

  • Reposo y evaluación veterinaria.
  • Terapias físicas, antiinflamatorios o suplementos.
  • Ajustes en el trabajo y el entrenamiento.

4. Diagnóstico: ¿qué pruebas hacen veterinarios y herradores?

Cuando la causa de la cojera no es evidente, los profesionales suelen realizar un examen completo para localizar el problema.

Examen clínico

  • Observación del caballo caminando en línea recta y en círculos.
  • Palpación de cascos, articulaciones y tendones.
  • Pruebas de flexión y carga.

Diagnóstico por imagen

  • Radiografías para evaluar el hueso interno y detectar problemas como laminitis.
  • Ecografía para examinar tendones y ligamentos.
  • Gammagrafía (en casos complejos) para detectar lesiones ocultas.

Pruebas específicas

  • Pruebas de sensibilidad del casco (pinch test).
  • Análisis de sangre si se sospecha infección o laminitis.
  • Revisión del herrado para detectar desequilibrios o problemas de herradura.

5. Manejo en casa: qué hacer mientras esperas ayuda

Si tu caballo cojea sin causa visible, estos pasos pueden ayudarte a reducir el dolor y evitar complicaciones:

✔️ 1. Reposo inmediato

Evita que el caballo camine o trabaje. El reposo es clave para evitar que la lesión empeore.

✔️ 2. Revisión del casco

Busca:

  • grietas
  • piedras o clavos sueltos
  • zonas calientes
  • hinchazón
  • cambios en la forma del casco

✔️ 3. Higiene y cuidado del casco

Mantén el casco limpio y seco. Si hay humedad excesiva, aumenta el riesgo de abscesos.

✔️ 4. Aplicación de frío

En lesiones recientes o golpes, el frío puede ayudar a reducir inflamación.

✔️ 5. Revisión del terreno y herradura

  • Suelos duros o rocosos pueden causar contusiones.
  • Herraduras mal ajustadas pueden causar cojera.
  • Ajustes en el herrado pueden mejorar la marcha.

6. ¿Cuándo acudir a un profesional?

Debes acudir al veterinario o herrador cuando:

  • La cojera aparece de forma súbita y fuerte.
  • El caballo no apoya la pata.
  • Hay calor o hinchazón.
  • Hay signos claros de laminitis.
  • La cojera no mejora en 24–48 horas.
  • No puedes identificar la causa en el casco.
  • La cojera empeora con el tiempo.

Conclusión

La cojera sin herida visible es una situación frecuente en caballos y puede deberse a múltiples causas. En muchos casos, el problema se origina en los cascos (abscesos, contusiones, laminitis), pero también puede deberse a lesiones internas en tendones, ligamentos o articulaciones.

La clave está en reconocer las señales de alarma, mantener un manejo adecuado en casa y actuar rápido cuando la cojera persiste. La detección temprana y el tratamiento profesional pueden evitar complicaciones y daños permanentes.

Si te interesa reforzar los cascos de tu caballo desde la nutrición, conoce CORONA® HOOF Advanced. Clic aquí para más información

1. La Influencia de las Condiciones Meteorológicas en la Salud del Casco

2. La importancia del movimiento

3. Por qué mi caballo cojea sin parecer herido

4. Herrado vs descalzo

5. Cuidado del casco en caballos mayores

6. Cómo prevenir y tratar la podredumbre de ranilla

Para descubrir cómo fortalecer los cascos de tu caballo, conoce nuestro suplemento CORONA® HOOF Advanced.

¿Por qué mi caballo cojea sin parecer herido?
Causas comunes y soluciones

La cojera en un caballo es una de las señales más claras de que algo no está bien. Sin embargo, no siempre se acompaña de una herida visible o de un traumatismo evidente. Muchos propietarios se enfrentan a la situación frustrante de ver a su caballo cojear “sin causa aparente”, y esto puede ser una fuente de estrés, sobre todo si el animal no muestra signos externos de dolor.

En este artículo vamos a explicar las causas más comunes de cojera sin lesión visible, cómo reconocer las señales de alarma, qué medidas puedes tomar en casa y cuándo es imprescindible acudir a un profesional. Además, se abordará problemas frecuentes relacionados con cascos, abscesos, laminitis y contusiones, que son las causas más habituales en este tipo de casos.

1. ¿Por qué mi caballo cojea sin parecer herido?

La cojera puede aparecer por causas internas, como problemas en los cascos, lesiones en tendones o ligamentos, o trastornos metabólicos como la laminitis. Aunque el caballo no muestre una herida externa, el dolor puede estar presente en estructuras internas que no se observan a simple vista.

Cuando el propietario no encuentra una causa visible, es importante pensar en dos posibilidades:

  1. El problema está en el casco, y no es visible externamente.
  2. El problema es interno (tendón, ligamento, articulación o inflamación metabólica).

2. Señales de alarma: ¿cuándo debo preocuparme?

Antes de analizar las causas, es importante reconocer las señales que indican que el problema es serio:

🚨 Señales de alarma más frecuentes

  • Cojea de forma persistente o progresiva, sin mejorar con reposo.
  • No apoya la pata o la apoya muy poco.
  • Calor en el casco, articulación o zona afectada.
  • Hinchazón visible.
  • Sensibilidad al tacto o al presionar.
  • Cambio de postura (por ejemplo, se apoya en las manos o cambia el reparto de peso).
  • Resistencia al trabajo o cambios en el temperamento.
  • Paso corto y rígido, especialmente en superficies duras.
  • Signos de laminitis: postura con trasero hacia atrás, caminar como si estuviera en hielo, resistencia a moverse.

Si observas cualquiera de estos signos, lo más recomendable es consultar con un veterinario o herrador cuanto antes, ya que algunas causas pueden empeorar rápidamente.

3. Causas comunes de cojera sin lesión visible

A continuación, se explican las causas más frecuentes que provocan cojera sin heridas visibles:

3.1. Problemas en los cascos (la causa más común)

Los cascos son estructuras complejas y muy sensibles. Muchas veces, el caballo cojea por un problema en el casco que no se ve a simple vista.

🔹 Abscesos en el casco

Un absceso es una acumulación de pus dentro del casco. Puede aparecer por una pequeña grieta, una perforación por una piedra, o por una infección que se desarrolla en el tejido interno del casco.

Síntomas típicos de un absceso:

  • Cojera repentina y fuerte.
  • El caballo se muestra muy dolorido al apoyar.
  • Calor en el casco.
  • Sensibilidad al tacto o al pinchar con una herramienta.
  • A veces aparece una zona caliente o un punto de supuración.

Solución y manejo:

  • Mantener el casco limpio y seco.
  • Evitar que el caballo se mueva demasiado.
  • Aplicar compresas calientes (con cuidado).
  • Consultar al herrador/veterinario para abrir el absceso y permitir el drenaje.
  • En algunos casos, se requiere tratamiento con antibióticos o antiinflamatorios.

Importante: los abscesos pueden confundirse con laminitis si el caballo cojea de forma intensa. La diferencia clave es que el absceso suele ser más localizado y aparece de forma súbita.

3.2. Laminitis (una de las causas más serias)

La laminitis es una inflamación de las láminas que conectan el casco con el hueso interno. Es una condición grave que puede causar cojera intensa y, en casos severos, daños irreversibles.

Causas comunes de laminitis:

  • Dieta alta en azúcares o carbohidratos (pastos tiernos, granos, excedente de heno).
  • Obesidad.
  • Cambios bruscos en la alimentación.
  • Estrés metabólico o enfermedades sistémicas.
  • Infecciones, fiebre o problemas gastrointestinales.

Síntomas:

  • Cojera en ambos cascos delanteros (aunque puede afectar a todos).
  • Postura característica: trasero hacia atrás y cabeza hacia adelante.
  • Paso corto, rígido y doloroso.
  • El caballo se resiste a caminar en superficies duras.

Manejo y tratamiento:

  • Reposo absoluto y reducción del estrés.
  • Dieta baja en azúcares.
  • Aplicación de suelos blandos o camas profundas.
  • Evaluación veterinaria urgente, ya que puede ser una emergencia.

La laminitis requiere un diagnóstico rápido y un manejo adecuado, porque puede progresar muy rápido y causar daño permanente.

3.3. Contusiones o golpes internos

Un caballo puede sufrir golpes en el casco o en la pierna sin que se note una herida externa. Esto ocurre con frecuencia en terrenos duros, piedras, bordillos o golpes contra objetos.

Síntomas:

  • Cojera intermitente.
  • Dolor al presionar el casco.
  • A veces hinchazón leve.
  • El caballo puede cojear solo en ciertas superficies.

Manejo:

  • Reposo.
  • Aplicación de frío en las primeras 24 horas.
  • Anti-inflamatorios si el veterinario lo recomienda.
  • Revisar el terreno y la herradura para evitar nuevos golpes.

3.4. Lesiones en tendones o ligamentos

Estas lesiones pueden ser internas y no mostrar heridas externas, pero el dolor puede ser intenso y empeorar con el trabajo.

Síntomas:

  • Cojera leve o moderada.
  • Hinchazón localizada.
  • Dolor al tacto o al flexionar.
  • Cambios en el rendimiento.

Manejo:

  • Reposo absoluto.
  • Aplicación de frío.
  • Evaluación veterinaria con ecografía o radiografía.
  • Programas de rehabilitación guiados por un profesional.

3.5. Problemas articulares o de la columna

Las articulaciones y la columna también pueden causar cojera sin lesiones visibles. Esto es común en caballos de trabajo intenso o de edad avanzada.

Síntomas:

  • Cojera intermitente.
  • Rigidez al moverse.
  • Dificultad en giros o cambios de dirección.
  • Cambios en el comportamiento o la actitud al montar.

Manejo:

  • Reposo y evaluación veterinaria.
  • Terapias físicas, antiinflamatorios o suplementos.
  • Ajustes en el trabajo y el entrenamiento.

4. Diagnóstico: ¿qué pruebas hacen veterinarios y herradores?

Cuando la causa de la cojera no es evidente, los profesionales suelen realizar un examen completo para localizar el problema.

Examen clínico

  • Observación del caballo caminando en línea recta y en círculos.
  • Palpación de cascos, articulaciones y tendones.
  • Pruebas de flexión y carga.

Diagnóstico por imagen

  • Radiografías para evaluar el hueso interno y detectar problemas como laminitis.
  • Ecografía para examinar tendones y ligamentos.
  • Gammagrafía (en casos complejos) para detectar lesiones ocultas.

Pruebas específicas

  • Pruebas de sensibilidad del casco (pinch test).
  • Análisis de sangre si se sospecha infección o laminitis.
  • Revisión del herrado para detectar desequilibrios o problemas de herradura.

5. Manejo en casa: qué hacer mientras esperas ayuda

Si tu caballo cojea sin causa visible, estos pasos pueden ayudarte a reducir el dolor y evitar complicaciones:

✔️ 1. Reposo inmediato

Evita que el caballo camine o trabaje. El reposo es clave para evitar que la lesión empeore.

✔️ 2. Revisión del casco

Busca:

  • grietas
  • piedras o clavos sueltos
  • zonas calientes
  • hinchazón
  • cambios en la forma del casco

✔️ 3. Higiene y cuidado del casco

Mantén el casco limpio y seco. Si hay humedad excesiva, aumenta el riesgo de abscesos.

✔️ 4. Aplicación de frío

En lesiones recientes o golpes, el frío puede ayudar a reducir inflamación.

✔️ 5. Revisión del terreno y herradura

  • Suelos duros o rocosos pueden causar contusiones.
  • Herraduras mal ajustadas pueden causar cojera.
  • Ajustes en el herrado pueden mejorar la marcha.

6. ¿Cuándo acudir a un profesional?

Debes acudir al veterinario o herrador cuando:

  • La cojera aparece de forma súbita y fuerte.
  • El caballo no apoya la pata.
  • Hay calor o hinchazón.
  • Hay signos claros de laminitis.
  • La cojera no mejora en 24–48 horas.
  • No puedes identificar la causa en el casco.
  • La cojera empeora con el tiempo.

Conclusión

La cojera sin herida visible es una situación frecuente en caballos y puede deberse a múltiples causas. En muchos casos, el problema se origina en los cascos (abscesos, contusiones, laminitis), pero también puede deberse a lesiones internas en tendones, ligamentos o articulaciones.

La clave está en reconocer las señales de alarma, mantener un manejo adecuado en casa y actuar rápido cuando la cojera persiste. La detección temprana y el tratamiento profesional pueden evitar complicaciones y daños permanentes.

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2. La importancia del movimiento

3. Por qué mi caballo cojea sin parecer herido

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6. Cómo prevenir y tratar la podredumbre de ranilla

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